Cuando la energía se alinea y encuentras una de esas raras mujeres (por lo menos por estos lares) en que la independencia es un factor prioritario en su vida, algo por lo que se lucha contra cualquier tipo de intromisión, en que no importa lo que le ‘diga’ la vida ella tiene una confianza a prueba de balas; que cuando escucha algo que no le gusta no tiene ningún tipo de reparo en decirte en la cara ‘ese comentario me parece demasiado estúpido’. Una mujer que te intriga y te reta, que hace lo que le apasiona sin importar el planificado mañana.
Qué mejor aún cuando existe una química inmediata en la cual puede que ella no sea el tipo en que siempre te has fijado, pero estas absolutamente absorbido por su presencia, por ese campo de fuerza que genera la vibra de ambos, la vibra de ella sobretodo. Cuando esa atracción nace de algo mental más que carnal y sientes una resonancia entre los dos.
Cuando encuentras su belleza física interesantísima y estas dispuesto a tirar a la mierda todos los cánones fijados socialmente en tu cerebro.
Alguien con quién puedes mirarte a los ojos sin decir nada por 5 minutos y no sentir la menor pizca de incomodidad, de inseguridad por ese silencio ya que la mirada lleva el significado reemplazando lo verbal (esa energía que todo lo llena de manera tan efímera).
Cuando sientes que de una persona así no te aburrirás jamás ya que no espera que seas tú su fuente de aventura sino que ella aporta en partes iguales, que experimenta y que te reta, que la llamas y te dice ‘este es un plan’.
Cuando simplemente no ves la hora en que salte en el chat un aviso que dice ‘Irene se ha conectado’ y rompas todos los records de reacción ya que lo único que quieres leer en la computadora es ‘Irene esta escribiendo…’ después de tu infantil ‘hola’. Mejor aún cuando fue ella la que te escribió ese ‘hey’.
Cuando su grupo de amigos es tan increíble como ella.
Pobre hombre cuando lo único que quieren estas dos personas es acercarse y sentirse, pero toda esa resonancia desaparece en el preciso momento en que empiezas a sentir su delicioso aliento, su olor…
Pero algo no está bien, sensaciones indescriptibles siembran una duda, una sola, que se volverá mala hierba en su pensar. Peor aún, ese sitial, un trono mejor dicho, reservado en su mente para la pasión y esta nunca aparece. Y esa planta polizonte toma el control de un reino que no va a ser.
En cambio tiene frente a sí a una mujer dando sus primeros pinitos sexuales pese a sus avanzados 20’s (sic). Alguien que no ha descubierto que también existe algo más que el cariño y lo ‘romántico’, algo paralelo que lleva a palabras como sentidos, disfrute, juego, diversión, placer…
Y no hay más pensamiento que valga salvo el que planea la manera como le va a decir: ‘disculpa, adoro la mitad de tu ser, pero no puedo vivir con una media naranja’. El sufrimiento es mayor cuando vislumbra la posibilidad de que tal vez ella no quiera ser su amigo y por defecto pierda a todo un grupo de seres humanos interesantes.
Pobre hombre…

EXCELENTE...(yo)
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