viernes, 12 de marzo de 2010

El 20 pingas

Este 'post' nace al querer recordar un 'posteo' que hice hace un culo de tiempo en una comunidad limeña racista y chismosa que su sólo propósito era pasarse datos de quiénes eran las webonas perras de la ciudad... así de patético aunque no lo crean. Al blog lo 'hackeó' el hermano de una de las susodichas nombradas en dicha comunidad y catalogada como 'ligera de cascos' a lo cual el hermano no aguantó dicha afrenta y decidió borrar la mierda.

Sencillamente la gente de por acá, y sobre todo en ciertos círculos sociales, no se da cuenta que el día en que dejen de catalogar a las mujeres como rabaleras por el simple hecho de querer meterse un buen polvo con el primero que se les venga en gana, ese día será glorioso no sólo para ellas sino, y tal vez sobre todo, para nosotros los hombres. ¿Qué no entienden todavía que donde se divierten las mujeres los hombres se divierten por defecto?

Cuántas veces habré visto webonas que incluso jurarían ser vírgenes hasta el matricidio y apenas se van de viaje desatan la furia y los bajos instintos que tod@s llevamos dentro, pero que no todos reprimimos.

Cuántas mujeres estan desnudas en tu cama, a punto de meterse un polvo, y sienten la imperiosa necesidad de excusar el acto diciendo que ellas 'normalmente no hacen esto' y que 'no saben lo que están haciendo' como si estuviesen tomadas por el espíritu de Venus y actuasen en contra de su voluntad, pero ni bien se van a dormir sacan el cepillo de dientes y se ponen el piyama que llevan en la cartera.

Varias.

Lo peor de todo es cuando ambos saben lo que están haciendo, pero no te catalogan como carne de cañón o material disponible por el hecho que eres parte de aquella tacha social de la que prefieren no pensar y eligen concientemente reprimir sus instintos y no hacer nada... ¿o será que soy muy feo? Conozco una amiga que viaja periódicamente con este fin. Cuando le pregunto que por qué no encuentra algún lugar en una ciudad de 8 millones de habitantes para hacer exactamente lo mismo sin tener que planear un viaje de 10 días, me mira como si fuese del planeta NIX6849GL9 al costado del pulsar G69

Pero este no era el punto. Mientras veo un clip porno me acuerdo que hace años fuimos con dos patas a Los Ángeles a visitar a un amigo que vivía por allá de ilegal. Nos hospedamos en un motel al costado de uno de los tantos highways de acceso a L.A. La cosa es que compartíamos habitación y todas las noches se armaban unas juergas buenazas en el restaurante en donde pagabas USD 10 y tomabas toda la cerveza que querías de un 'kegg' y lo mejor de todo... nadie pedía el famoso 'I.D.' para chupar. Y es que en verdad tenían que ver lo falsos que se veían nuestro brevetes caseros luego de que en Azángaro nos metieran la rata hasta al fondo con el típico 'dame la inicial y ahorita te traigo el documento' .... Nunca más lo vimos al hijodeputa.

Y así andábamos de noche en noche chupando cerveza hasta el cansancio y tratando de coquetear con las primeras fronterizas que se nos cruzaran sin mayor éxito que el de embriagarnos hasta el inconsciente y tener que cargarnos mutuamente entre 3 para llegar a nuestro temporal aposento. Para tragedia de mi madre, me acuerdo que una noche nos cruzamos con un grupo de irlandeses que andaban jugando uno de esos juegos de dados para tomar. Con el famoso Doctor nos miramos y pedimos para jugar y ver que tan bravos eran estos fronterizos y si la fama que les precedía era cierta.

Bueno la fama es verdad ya que chuparon hasta que literalmente no podían estar más en el lugar... ¡sentados! Nosotros tratábamos de mantener la mirada sobria hasta el momento en que se fueron y literalmente nos caímos al piso. Carajo me acuerdo y me río.

En una versión bastante inmadura, y auto destructiva, de mi persona puedo decir con orgullo que dejamos el nombre del país bien en alto.

Una mañana nos enteramos que el restaurante iba a estar cerrado durante todo el día ya que iban a filmar una película en las instalaciones. Al despertarnos con una resaca de los mil demonios vimos que efectivamente todo el restaurante estaba tapado con unas cortinas negras y había dos camiones con equipos en la puerta. Corría el rumor, como reguero de pólvora, que lo que estaban filmando era una de esas películas de playboy y ya se podrán imaginar a la sarta de sapazos tratando de ganarse con la primer calata que pudiesen.

La seguridad fue dura en el día y aunque se hicieron muchas escenas exteriores, no aparecía ni media calata en el horizonte. Por el nivel de las señoritas protagonistas del film comenzaron a surgir ciertas dudas si efectivamente Hugh Hefner estaba detrás de todo este asunto.

A la hora de la cena nos hiceron dar la vuelta al restaurante y pasar a la parte posterior en donde se encontraba la parrilla. Las mesas estaban junto a una de las ventanas del salón y así de improviso y sin señal alguna se empezaron a escuchar unos gemidos como si a una cristiana la estuvieran torturando en la santa inquisición. Viéndose totalmente colmado el de seguridad con la treintena de galifardos que no podían más con la arrechura, el tipo se hizo de la vista gorda y la gente trepaba por las ventanas para quitar las telas negras y poderse ganar con alguito... y carajo que nos ganamos.

Al final terminé viendo dos escenas de sexo real en una película pornográfica más una escena en la que sólo gemían y gesticulaban para la cámara. Aparte, el director se la pasaba puteando y quejándose que la actriz estelar era del este europeo y no entendía ni pizca de inglés por lo que así no se podía hacer una película de nivel.... claaaaro ese debe ser el motivo por el cual no se hace un pela de nivel (¿?). A este creo que no le contaron que no puede postular al Oscar.

El de seguridad terminó pasando el libreto de la película en que, literalmente, habían partes que decían:

Mike: oohohohohohohoh

Milena: ahahahahahaha

¡Ahhhhh! ahooooora entiendo el griterío cuando le estaban dando a Milena encima de la mesada de la cocina en donde me serviría al día siguiente el desayuno. Es que si no estuviese en el libreto probablmente se olvidarían los textos...

Al final incluso salieron los actores (que según un conocido mío bastante entendido en el tema resulta que era uno famoso: Randy Spears) a firmar autógrafos y tomarse fotos con la muchachada. Como todos nos habíamos quedado con un pedazo de libreto la envidia de todo púber ponía en el papel:

'Man You were great banging those 10 chicks!'

Gracias... no me acuerdo... ¿colgaron fotos en facebook?

Lo gracioso fue cuando la actriz, una rubia MUY llamativa, salió a repartir besos y firmar el papel. Ella puso en el mío:

'Loved having your great big cock in my wet pussy'

¡Uyy que lindo! como para llevárselo a la suegra

Pero luego de haber visto como el broder se venía en su cara y ella simplemente pedía un tissue (¡recién!) 5 minutos después que el director gritó 'corten', comprenderán el recelo de despedirme de ella con un beso en la mejía.

'No gracias con el autógrafo es suficiente'

La cosa fue que la fiesta de aquella noche, logicamente, tenía a todos los participantes medios arriolas. Parado en la cola del baño una gringa se me para atrás y me pregunta que si soy latino. Es gracioso, pero sinceramente a muchos estadounidenses les importa un pito lo que hay debajo de la raya en donde termina Texas. Literalmente creen que todo allá abajo es 'Latino land' y en donde el español lo enseñaron en la época de Pedro Picapiedra y es por eso que lo hablamos tan bien. Resulta que la gringa era media amante del español pese a no hablarlo ni un carajo. Me empezó a gilear y terminamos tomándonos unas cervezas con mis amigos, pero al ver que en verdad lo que la señorita buscaba era algo un poco más profundo, le ofrecí al poco rato irnos para mi habitación.

Nos vemos gente... favor no joder.

Pero siempre tan bestia como los que me conocen, me olvidé de llevar la llave por lo que tuve que hacerla subir por la ventana para que me abra la puerta de mi cuarto... ¡que tal conchan! genial. En serio la mujer no entendía mucho lo que estaba pasando cuando le quería explicar que éramos 3 compartiendo una habitación y que la llave la tenía uno de mis amigos que estaban en el bar y por eso la tenía que cargar para que entre por la ventana y me abra la puerta. Para ella este nivel de hacinamiento era 'sooo latino' que era muy 'funny' y aceptó gustosa.

Ya ya mamita sube nomás.

Una vez dentro empezó el campeonato de frontón con paleteos que iban y venían en increscendo. Nos empezamos a desvestir y quedé en calzoncillos y ella en calzón. Dentro del clásico preámbulo a la penetración empecé a jugar con su clítoris introduciendo mi dedo medio en su vagina a lo que ella aceptaba muy gustosa... y más gustosa... y más gustosa... y mucho más gustosa... y recontra gustosa...

Hasta que se vino en mi mano...

No sólo debe haber sido la primera vez que estaba con una mujer que eyaculara tan copiosamente sino que de manera tan rápida. '¡Genial!' me dije para mi mismo ya que si es multiorgásmica nos la pasaremos un buen rato por acá... ¡y bien que lo necesitaba!

Pero muy a mi sorpresa una vez terminado el carnaval fue como si de improvisto le cortaran el envión y en su lugar la reemplazaran con MDMA puro. La mujer se volvió una mazamorra y se acaramelaba junto a mi buscando un cariño y caricias que no tenía ningún deseo de dar en ese momento. Le seguí el juego exactamente 5 segundos y volví a lo mío que era ver la manera de penetrarla ahora que ella ya estaba encaminada según Yo.

Comencé a quitarme el calzoncillo, pero ella a manera de juego no me lo dejaba quitar. Me agarraba la mano y me decía que un ratito, que ella estaba bien y quería disfrutar el momento...

'¿Cuál momento mamita? ¡Veeeeen para acá!'

Y de vuelta la matraca del calzoncillo y no dejármelo quitar.

El primer minuto y medio de este vaivén sinceramente creí que era algún tipo de juego en el que la estábamos pasando bien y era todo un buen preámbulo a una noche de sexo desenfrenado y libidinoso con telón perfecto de 'one night stand', pero a medida que mi calentura arreciaba y se transformaba en frustración, corté con la politiquería de cancha blanda, la miré a los ojos fijamente y le dije:

-Escúchame un ratito. Me estás dando la seria impresión de que no quieres tener sexo, léase te penetre, después que te has venido [N.R.: traducido del inglés]

-Es que la verdad no estoy muy segura de lo que estamos haciendo- contestó la conchuda

-What! (literalmente) the fuck are you talking about? o sea a ver si te entiendo bien: te metiste por la ventana de mi habitación después de que me dijiste que querías venir al cuarto conmigo; nos calateamos al punto de estar dentro de mi cama y con mi índice y dedo medio en el camino a tus trompas de Falopio y ahora me vienes a decir que no estás segura???!!!! ¿De qué coño estas hablando mujer?- ya con un tono de voz ligeramente elevado

-Es que estoy teniendo segundos pensamientos ya que, ¿sabías? soy casada con un cubano que es narcotraficante y vivimos en Hawái

-Mira me importa un carajo de donde sea tu pareja y cual es su rubro profesional. Menos me importa si eres casada o no ya que técnicamente es un asunto tuyo. Lo que si me importa es que con toda la concha del mundo te vienes en mi mano y luego me dices que ya no quieres tener sexo porque estas satisfecha. En verdad te puedes ir a la mierda

-No te pongas así, en serio la estoy pasando muy bien

(¡uuyyyyyyy no puedo creer que dijo esto esta hija de puta!) Mirándola a los ojos muy seriamente le pregunté:

-Si te entiendo correctamente lo que me estas tratando de decir es que ya no quieres tener sexo esta noche y por ende no vamos a terminar lo que empezamos

-(creo haber visto una sonrisa por allí que decía 'jojo Yo sí terminé') Sí

-Fuera

-¿Qué?

-FU E RA

-What do you mean?

-¡Que te largues ahorita mismo de mi cuarto!

Y procedí a agarrarla de la mano y de forma cortés, pero firme, sacarla de la cama y botarla de la habitación en calzón y sin sostén. Acto seguido le tiré el jean y el resto de su ropa por la puerta y metí un portazo que casi me vuelo las ventanas junto con el marco de la puerta.

Lógicamente en ese momento lo único que quedaba por hacer era irme a correr la paja al baño, pero justo entraron mis amigos que no podían creer lo que acababan de ver. Según ellos, venían caminando por el pasadizo cuando vieron que la puerta se abrió, salió una gringa calata y luego le cayó un pantalón en la cara y el resto de cachivaches.

-Me importa un pincho lo que vieron y déjenme correrme la paja tranquilo por amor a Dios.

Ahora que me pongo a pensar, debe haber sido bien gracioso ver la escena desde una tercera persona.

Días más tarde la gringa se me acercó en el lobby del motel/hostal y me pidió disculpas por lo que había pasado. Me preguntó si estaba enojado y le contesté que no, pero que debería tener cuidado ya que no todos los hombres aceptan llevar una situación sexual hasta tal limite y verse frustrados en su objetivo. Existen muchos que no frenarán cuando les dicen que NO en esa circunstancia. Desde mi punto de vista, y me sabrán disculpar todas las feministas, una mujer es cómplice si es violada en una circunstancia como esa. Ojo, sigue siendo violación que tiene que ser penada con el máximo castigo, pero coño que estabas al limite tía.

Años más tarde y chacoteando con unos amigos les conté la historia y no viendo el lado aventuresco que veo Yo me dijeron que el motivo por el cual la flaca no atracó es que cuando vio el tamaño de mi artefacto (a.k.a. mi pene) se decidió que la noche estaba ya más que realizada y nada mejor podría ocurrir con mi equipamiento. Por ende mejor hacerse la cojuda casada y apelar a las buenas intenciones del caballero de turno

Bueno te ganaste una botada de cuarto... y yo un apodo que da título a esta historia.

Encontrando el tono sepia

Ayer cuando bajé para tomar el taxi, me sorprendió que el taxista se baje para ayudarme con la puerta y en todo el proceso de subida al auto. No es usual que un chofer de taxi de un servicio tan bueno.

Pero esto no es lo que estaba en mi cabeza. Allí era la primavera de una sensación ‘estoy saliendo a la apurada’ y todo el florecimiento que esa línea de pensamiento te puede dejar en la mente. Los supuestos, las hipótesis, los ‘pero qué si…’ o ‘tal vez…’. Más como un reflejo que como un pensamiento, apreté el botón de ‘apagar’ y me alegré al final de estar saliendo sin haber ‘terminado’ la velada. Muy probablemente la conversación hubiese sido llevada por rumbos de la verborragia con una persona arrepintiéndose terriblemente de la falta de coherencia que tenía su punto de vista, la falta de convicción en lo que decía, lo apresurado de las palabras y la otra mirando con vergüenza ajena y deseando que esto pare de manera inmediata. Por suerte en el ínterin conversamos de otras cosas que sin querer queriendo hicieron que la idiotez se dispersara…

Pero como pocas veces en mi vida no tenía ganas de pensar. La película de Goddard me había dejado con una sensación de fugacidad, de algo etéreo sin trascendencia, pero a la vez queriendo repetir la experiencia con un lapicero en la mano y anotando cada uno de los diálogos entre los personajes. Es una de esas películas en las cuales retrocedes más de una vez y en la que la pausa no necesariamente es para ir al baño.

Me senté en el taxi y luego de todo el acomodo de muletas, yeso y trasero no quería entrar en conversaciones de ningún tipo. Sólo atiné a balbucear de manera injusta:

-Conoce La Molina
-Sí
-Conoce el concejo
-Sí
-Conoce el colegio Villa María
-Sí
-Vamos

El falso silencio del motor era demasiado monótono como para evitar que mi mente rebuscara entre todas esas flores. Necesitaba ayuda. La radio estaba prendida, pero con muy poco volumen, y le pedí permiso al chofer para subirlo hasta apaciguar mis preguntas silenciosas. ‘Claro’ me dijo y para sorpresa mía venía escuchando una estación de música clásica.

Y fue como cambiar de filtro. Ya no era de noche sino que todo tenía un tinte sepia proveniente de los focos de yodo del alumbrado público. Noté inmediatamente que las pistas estaban vacías, que probablemente éramos de los pocos autos circulando por esas horas en una ciudad de 9 millones de habitantes y me invadió una sensación de tranquilidad. Es como si viendo la ciudad vacía fuese la única manera de entender como alguien quisiera vivir en la locura que desatamos durante el día; las bocinas, los casi accidentes constantes entre peatones y choferes, entre choferes y choferes, los insultos, la basura, la gente orinando en las calles, el nulo respeto por el prójimo que se practica en esta ciudad.

Pero había una frase que no podía apagar. Una frase que se me pegó desde el momento en que la leí y que para mi fue una luz ámbar muy grande indicando que es hora de apretar el freno o acelerar de manera escapatoria. ¿Qué significa ‘no la cagues’? ¿Qué es cagarla? ¿No funciona acaso que los sentimientos son efímeros y actuamos como niños saltando bajo un globo dando manotazos a la cuerda para que no se nos escape? ¿Incluso en el borde del acantilado seguimos dando los saltos? ¿No es una carrera acaso a ver quién llega antes a la sensación?

Tantas preguntas, tanta ansiedad…

No tengo apuro, no tengo búsqueda de algo concreto salvo conocer gente afín. Tan livianamente sencillo como eso. Tan tranquilizante.

Y súbitamente el peso se esfumó y pude disfrutar las tranquilidades del camino, y mi mente, en ese tono sepia que pintaba la noche limeña.