domingo, 23 de mayo de 2010

86

En un restaurante no se puede perder mucho tiempo cuando la sala está llena y los platos tienen que salir todos juntos y en orden a la vez. Por eso apenas se acaba una de las opciones del menú, el Cheff grita 86 en la cocina para determinado plato y listo: el 86 se repite cada vez que un mesero lo pide hasta que ya todos estan enterados: esa webada no hay.

Muchas veces en reuniones y juergas nos pasa que los planes no salen como uno los tenía pensado y al final tiene que ver la manera de hacer llegar el mensaje a todo el grupo de amigos dejando en claro que ‘en 5 minutos nos largamos’, pero sin ofender a los que nos invitaron o en todo caso que no se enteren las personas que no queremos que nos acompañen al siguiente lugar elegido… y aquí es donde entra a tallar el famoso 86.

Un sencillo ‘gente 86’ y ya todos automáticamente saben que de ese lugar nos vamos y hay que estar atento a la salida caleta para no crear tanta consternación o levantar suspicacias. Y de empezar a usarse allí ya el código se extendió para una serie de situaciones en las cuales no estaba pensado al inicio, pero que de todas formas se necesita un cambio, un término o la no continuación de algo.

Y me acaba de pasar un 86 bastante tonto en vista de la experiencia que creo tener después de años de andar dando la vuelta.

Resumiendo una historia de varios capítulos y semanas la cosa es que durante el carnaval de barranco volvía a ver a esta amiga y me enamoré de la manera como se divirtió además de la belleza marcada que tiene. La contacté por el Facebook y terminamos saliendo en un plan que llevo a otro y al final nos hizo decir: ¡que paja! quiero verte de nuevo. Pero mientras que su ‘quiero verte de nuevo involucraba haberla pasado muy bien y estar sorprendida conmigo, el mio pasaba por ‘que rica eres, te la quiero meter’ lo que nubla cualquier capacidad de ver más allá de esa belleza exterior y conocer a la persona a la cual le estaria dedicando mucho de mi tiempo cerebral.

Y yo, como siempre, dejé que las ideas erupcionen y empiecen a elucubrar como sería si, o que haría en caso de, o va a pasar esto de una manera al punto en que la ansiedad ya tomaba posesión de mi ser.

Y todos sabemos que eso nunca lleva a nada muy bueno…

Este es un claro ejemplo de la manera idiota con que encaro mis relaciones personales. Me creo director de casting en esta película llamada mi vida. Ando buscando a esa actriz que calze perfectamente con mi papel de protagonista principal, pero mi formación es demasiado Hollywoodense y la heroína debe ser hermosa como primer requisito y luego tener todas las otras cualidades que hacen a una mujer hermosa desde le punto de vista interior: seguridad, independencia, metas claras, confianza en sí misma, etc.

Tranquilamente este post podría llamarse 'Mi versión del castigo de Sísifo'. Y es que buscar como factor preponderante la belleza física en una pareja significa que muchas veces me encasille en un cierto patrón de personas las cuales en esta ciudad (Lima) muchas veces vienen con una actitud que es bastante opuesta a la que considero ideal como pareja, como persona, como miembro de una sociedad.

Y no hago más que darme contra la pared al no encontrarla aún cuando encontrar esto es más complicado que sacarse el boleto ganador de la lotería. Ya lo dijo Robert Nesta: 'When we bend them new corners, You make me feel like a sweepstakes winner'. Al final no estoy conociendo a las personas en realidad sino que espero que las personas se amolden a este personaje previamente diseñado por mi para lo que sólo necesito alguien que lo interprete y con ciertas características físicas. Las actrices no tienen vela en este entierro y sus agregados estan totalmente fuera de lugar bajo mi dirección.

El viernes sucedió la culminación de algo inevitable cuando usas estos patrones para conocer personas. Ella estaba en una fiesta de un muy buen amigo suyo en un local barranquino y me mandó un mensaje indagando dónde estaba Yo. La fiesta en la que Yo estaba, era una en la cual me sentía invitado en todo sentido ya que no conocía a nadie y todos los presentes se conocían entre ellos. Igual era lo suficientemente grande como para que esto no se notara, pero estando sólo con una amiga sentía que era ajeno a la celebración. Ella llegó con una tropa de dos amigas de las cuales una de ellas siempre me ha dado la impresión de querer estar siempre en donde revienta el cohete, pero sin ningún interés más allá del mundano.

Nota de redaccion: ¿no hay un dicho que dice que Dios l@s hace y ell@s se juntan? ¿Por qué entonces si sé que ella para con esta persona, no me doy cuenta que hay casi un 100% de posibilidades de que ella sea del mismo tipo? Hay veces que me sorprendo con lo ingenuo que puedo ser y con el nivel de engaño personal que puedo tolerar simplemente porque una mujer me parece atractiva y quiero adorarla en la cama. Es que me es muy difícil negar que una mujer hermosa y con un cuerpo deseable es un Disneylandia para cualquier adulto sexualmente activo.

'Tienes un cuerpo que me hace sentir en Disneylandia'

El asunto es que desde el inicio empezaron los problemas. Ninguna quería pagar la colaboración que se pedía en la puerta pro fondos la exposición de alguno de los artistas presentes en la fiesta y de los cuales Yo era amigo de uno. Negocié una tarifa que me parecía perfecta: por 10 soles entran las 3, pero aún así¡no querían pagar 3 soles por persona! Increíble

Pague Yo, pero sin saberlo ya estaba saboreando mi primer trago amargo de la noche.

Nunca congeniamos en el baile y siempre hubo esa sensación de si ella quería bailar conmigo de manera bastante desenfadada sin importarle el resto o en verdad estábamos bailando en grupo. No entendía la presencia de sus amigas allí (¿no es requisito de ser independiente poder ir a donde quiera uno sin la necesidad de llevar siempre tropa de respaldo?), pero lo cierto es que cuando intentaba sacarle algún tema de conversación lo único que atinaba a decir es que estaba ‘zampadaza’.

También ¿Quién me manda a conversar cuando ya esta todo el pescado vendido? Haciendo una suerte de pre conclusión creo que al final del día lo que me jode es el hecho de no poder concluir los planes y por ende no salirme con la mía. Al final ella se aburrió después de 3 canciones y empezó a hacer llamadas para irse a la juerga anterior. Llegó su amigo, el que estaba celebrando su cumpleaños, y se esfumó de la fiesta sin decir chau, sin decir ¿no quieres venir con nosotros? Sin decir nada…

Y eso es una mala crianza bien pendeja

No me acordaba de esto la verdad y mi lamento iba mas por el caprichito de no tener mi chupete, pero hago memoria y pienso que Yo nunca hubiese actuado así. Si bien de hecho puedo haber dejado una juerga para encontrarme con otra persona, no creo que hubiese llevado a 2 ó 3 conmigo ni tampoco me hubiese ido sin despedirme de la persona a la cual supuestamente había ido a encontrarme.

Al final y luego de un día terrible de angustia decidí que esta webona era un 86 hecho y derecho y que no valía la pena perder más el tiempo con la susodicha.

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